Violet Myers nació el 24 de febrero de 1998 en Los Ángeles, California, aunque pasó gran parte de su infancia en el sur de Florida. Creció en un entorno multicultural, con raíces mexicanas y afroamericanas, lo que influyó en su forma de ver el mundo. Desde pequeña mostró un carácter independiente y una curiosidad inusual por el arte y la expresión corporal. Durante su adolescencia, trabajó como mesera y en tiendas de ropa para costear sus estudios, pero siempre sintió que esas ocupaciones no reflejaban quién era realmente.
A los 19 años, mientras vivía en Miami, Violet comenzó a explorar el modelaje erótico como una forma de liberación personal. Decidió probar suerte en la industria para adultos después de que una amiga le mencionara las oportunidades económicas y creativas que ofrecía. Inicialmente, trabajó como camgirl y productora de contenido independiente, aprendiendo por sí misma los aspectos técnicos y comerciales. Esta etapa le permitió tomar el control de su imagen y entender las dinámicas del negocio sin depender de terceros.
En 2019, Violet Myers firmó un contrato con la productora Brazzers, lo que marcó un antes y un después en su carrera. Su primera escena para el estudio, grabada en una mansión de Beverly Hills, la posicionó rápidamente como una de las nuevas figuras más prometedoras. A lo largo de los siguientes años, trabajó con directores como Bree Mills y Greg Lansky, y compartió set con actrices como Angela White y Riley Reid. Pero más allá de los nombres, Violet recuerda esas grabaciones como momentos de aprendizaje intenso, donde tuvo que lidiar con horarios extenuantes y la presión de mantener una imagen auténtica frente a la cámara.
Fuera del rodaje, Violet ha hablado abiertamente sobre los desafíos emocionales que enfrentó al principio: la distancia con su familia, el estigma social y la dificultad de separar su vida profesional de la privada. Durante una entrevista reveló que solía sentirse sola en los primeros viajes de trabajo, y que encontró refugio en la escritura de un diario personal. También mencionó que una de las experiencias más transformadoras fue mudarse a Las Vegas por unos meses para grabar contenido en vivo, donde conoció a personas que la ayudaron a aceptar su propio cuerpo sin reservas.
Con el tiempo, Violet Myers decidió reducir el ritmo de trabajo y priorizar su salud mental. Empezó a practicar yoga y meditación, y se inscribió en cursos de nutrición. En 2022, lanzó su propio podcast, donde comparte anécdotas de su trayectoria y conversa con invitados sobre temas de empoderamiento y autoestima. Este proyecto le ha permitido conectar con su audiencia de una manera más genuina, mostrando facetas que van más allá de la pantalla. Además, ha participado en campañas de concientización sobre el consentimiento y los derechos de los trabajadores sexuales, basándose en sus propias vivencias.
A pesar del éxito comercial, Violet Myers insiste en que su mayor logro ha sido aprender a decir «no» cuando algo no se alinea con sus valores. Planea seguir expandiendo su presencia en plataformas digitales, pero siempre desde una perspectiva que priorice la autenticidad. En sus propias palabras, cada escena que filma es un reflejo de un momento específico de su vida, y espera que, al compartirlo, otras personas se sientan menos solas en sus propias luchas personales.